La historia común entre Argentina y Bangladesh de la que nació el amor por la selección albiceleste

Hasta altas horas de la madrugada del lunes se celebró en Bangladesh. Parques, universidades, municipios e incluso matrimonios tuvieron proyecciones en pantallas gigantes del partido que vio a Argentina vencer por penales a Francia en la que fue quizás una de las finales más memorables de la historia de los mundiales de fútbol. Un partido que además ocurrió dos días después de la conmemoración del “Día de la liberación”, en el que, allá en 1971, las fuerzas pakistaníes fueron derrotadas y Bangladesh logró su independencia. Pero en este caso, el fervor no fue por la importancia del partido en sí ni por la fecha, sino que por la selección argentina. 

El apoyo de las personas de Bangladesh a la selección argentina traspasó fronteras y se convirtió en un fenómeno viral, haciendo incluso que el entrenador de la selección, Lionel Scaloni, agradeciera públicamente al apoyo de sus hinchas bangladesíes. Este sentimiento, no obstante, no es algo particular de este mundial ni de Messi. De hecho, la historia se remonta al mundial de México 86, mundial ganado también por Argentina de la mano de Diego Maradona.

Quizás, no obstante, hablar de la pasión de Bangladesh no sea necesariamente correcto. Bangladesh como nación independiente nace en 1971, siendo reconocida como nación en 1972 por más de 80 Estados. Antes de eso, la región se conocía como Bengala del este, una de las dos partes en las que fue dividida la anterior región de Bengala por el imperio británico en 1947. Allí, en lo que se denomina la “División de Bengala”, se le entregó la mitad del territorio -Bengala del oeste- a India, mientras que Bengala del este se consideró una provincia de Pakistán. El fútbol llegó a Bengala de la mano de los británicos. Allí también -al igual que en Sudamérica- se lo consideraba un juego de pobres y se hizo popular antes de la división, por lo que en regiones de la actual India también se sigue con pasión al fútbol internacional. Y también a la selección Argentina, como lo demuestran las fotos de la visita de Diego Maradona a Calcuta, capital de la provincia india de Bengala del oeste, en 2008. 120 mil personas se congregaron en un estadio solo para verlo.

Estatua de Diego Maradona en Calcuta, capital de la provincia india de Bengala del oeste

Existen muchas razones sobre el origen del fervor con el que vive la región los partidos de la selección Argentina. Una de ellas tiene que ver con supuestos orígenes y contextos similares. El imperio británico fue la principal fuerza colonizadora de toda la región de las indias y como en la mayoría de los procesos independentistas, la nación colonizadora no era vista con buenos ojos. Además había sido protagonista de la división de la región en las provincias de la India y Pakistán. Para Argentina, en tanto, el partido contra los ingleses de 1986 era mucho más que un simple partido; era una forma de tratar de tener una revancha de la guerra de las Malvinas que había ocurrido unos años antes. La conexión entre ambos contextos fue suficiente para que la región de Bengala comenzara su travesía futbolística junto a la selección argentina.

Para Tamjidul Hoque, escritor de la revista SHOUT de Bangladesh, debe considerarse además el factor histórico para comprender en su cabalidad el fervor de Bangladesh por Argentina: “En los 80, Bangladesh era todavía un país en crecimiento y los televisores a color comenzaron a ser más comunes en los hogares. Esto hizo que gente en todo el país pudiera ver el mundial de 1986 y apreciar el gran juego argentino durante aquella copa. Nos enamoramos inmediatamente”, explica. Para Hoque, el hecho de que Argentina siguiera jugando un fútbol ofensivo y atractivo por décadas solo contribuyó al afecto de Bangladesh por su selección. “Por eso el amor es todavía tan fuerte”, acota.

La pasión que el pueblo de Bangladesh siente por el fútbol se aboca principalmente a selecciones latinoamericanas: Argentina y Brasil. “Sus habilidades, el estilo, su cultura en general nos impresiona más”, explica Hoque. También cree que el éxito que ambas selecciones han alcanzado durante las últimas décadas hace que nuevas generaciones de hinchas se sumen al fenómeno. “Pero eso no significa que se quede solo allí -acota-, pues, por ejemplo, cuando la selección femenina de Bangladesh ganó la copa de fútbol femenino de Asia del Sur (SAFF por sus siglas en inglés), miles de personas se sumaron a las caravanas y fue un fenómeno nacional. Puede que no tengamos mucho para celebrar con el fútbol de Bangladesh, pero lo hacemos cuando tenemos la oportunidad”.

Calles de Bangladesh repletas de hinchas locales de la selección argentina de fútbol

Y las celebraciones, explica Hoque, son “increíbles. La gente sale a las calles, ve los partidos en pantallas gigantes, se hacen espectáculos pirotécncos cuando Argentina gana, desfiles en motocicletas y mucho más”. La gente, explica, está muy agradecida de poder ver y apoyar equipos de fútbol. “Muchos de nosotros estamos atrapados por nuestras responsabilidades diarias y el fútbol puede servir como una vía de escape, algo que nos ayuda a alegrarnos. Por eso lo amamos y somos tan apasionados”. 

Como dato anecdótico, los primeros partidos de Lionel Messi como capitán de la selección fueron contra Venezuela y Nigeria en 2011. El primero, en Calcuta, capital de Bengala del oeste. El segundo, en Dhaka, la capital de Bangladesh. Y es que quizás, la relación entre Bengala, Bangladesh, Argentina y la copa mundial que levantó Lionel Messi estaba escrita desde antes. 

Diego Maradona junto a 120 mil bangladesíes que repletaron estadios para ir a verlo durante una de sus visitas en 2008.

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