Diario del Tetracampeonato: el libro que explora géneros literarios a través de la victoria de la UC

Del autor chileno Joaquín Escobar, la publicación explora la libertad que entrega el género literario del diario y cómo un hincha con una profunda pasión por la UC vive la alegría de ganar un campeonato en el contexto de la crisis sanitaria del COVID-19.

Por Nicolás González y equipo de Revista Obdulio

El 4 de diciembre de 2021, en el último partido del campeonato nacional chileno de primera división, Universidad Católica ganó por 3 a 0 a Everton de Viña del Mar. Ese día, el club obtuvo su estrella número 16 y se coronó como tetracampeón del torneo nacional. Esta y otras victorias del equipo cruzado son recogidas por Joaquín Escobar en su libro “Diario de Tetracampeonato”, texto en el que el autor registró el día a día del club en el torneo nacional a partir de 2020. Todo esto, en el contexto de la crisis mundial del COVID-19 que transformó al mundo del fútbol con estadios vacíos y mascarillas. 

Escritor, sociólogo y magíster en Literatura Latinoamericana, Escobar también ha publicado libros de cuentos como Se vende humo (Narrativa Punto Aparte, 2017), Cotillón en el capitalismo tardío (Narrativa Punto Aparte, 2019) y Las cosas que hice por la Cato (Provincianos Editores, 2021). 

¿Con qué se encontrarán quienes lean el Diario del Tetracampeonato?

Con las venas abiertas de la Católica durante la pandemia y estallido social, que coincidió con el tri y el tetracampeonato que obtuvimos en ese período. Pero además, quiero que funcione como una guía de lecturas y reflexiones sobre la Catolica y su contexto. Por ejemplo, planteo la idea de que hay una melancolía cruzada que muchas veces es contraproducente con el presente del club. Es tal el nivel de nostalgia que sentimos por Gorosito y Acosta -la dupla histórica de los noventa- que les entregamos una responsabilidad enorme a los jugadores que llegan al club. El peso de los recuerdos íntimos los traspasamos como una roca. Por otra parte, expongo preguntas en torno a contextos económicos del club como qué fue de las platas por la venta de Santa Rosa de Las Condes o también observar al club como un fenómeno político. No puede ser que las entradas más caras del fútbol chileno sean para ver a la UC o que el club sea una Sociedad Anónima y que las y los hinchas no tengan derecho a voto. Quiero una Franja activa que reconozca su multiculturalidad histórica. Somos Independencia y San Carlos de Apoquindo. También espero que Diario del tetracampeonato sea una guía de autores y libros. Poder vincular la literatura no futbolera con el balompié. Hacer cruces entre culturas me parece muy importante. 

¿Tuviste a la vista diarios de otros u otras autoras?

Sí, de un tiempo a esta parte he leído muchos diarios. Los que más me han impactado son los de Julio Ramón Ribeyro y Ricardo Piglia. En ambos encontré maestría y profundidad. Si bien no me los leí de un tirón porque son textos que agotan, por su formato, claro, encontré reflexiones sobre la literatura y la existencia que me marcaron profundamente. Suelo volver a ellos, leo lo que subrayé en forma dispersa para seguir completando mi forma de entender la literatura y el mundo. También, durante este periodo leí Cuaderno de Guayaquil del escritor chileno Ricardo Vivallo. Pedazo de libro, sumamente recomendable, debería salir del circuito de lo under. Es un diario sobre un narrador que sufre de migraña, alcoholismo y mal de amores. 

El género diario es quizás el que más alienta los flujos afectivos entre lector y autor. ¿Qué es un diario?

Me parece que un diario son tres cosas. Primero, un texto híbrido que no responde a una temática en común, por lo mismo, siempre está en movimiento y presentándose bajo distintas formas: crónica, microcuento, reflexión, frase, intimidad en diálogo con lo público, etcétera. Es decir, hay un lienzo sobre el que desarrollar ideas sin control ni límite alguno. Es un espacio que no se pregunta por los géneros y eso me encanta: la literatura como un desorden, un terremoto de ideas que no responden a un patrón. También creo que un diario es el género en donde existe mayor franqueza por parte de quien escribe. Se supone que no hay ficción ni contaminación externa, de hecho, muchos de ellos fueron escritos para no ser publicados. Y como tercer punto, me parece que los diarios son textos para públicos cerrados. El diario de tal o cual cineasta, pintor o escritor es para un público en particular. Al abordar por primera vez, por ejemplo a Ricardo Piglia, no lo hacemos por sus diarios, lo hacemos por sus ensayos o ficciones. A partir de lo mismo, “Diario del tetracampeonato” es un libro de nicho, para entenderlo a cabalidad hay que ser hincha de la Catolica. No es un texto para simpatizantes de otros clubes o aficionados al fútbol, es un texto para cruzados. 

¿Cómo fue tu método de trabajo?

Escribía después de cada partido, por lo mismo escribía en caliente. Muchas veces con rabia o pena, pero lo quería hacer bajo ese estado porque no había impostación. Muchas veces en los procesos de escritura se maquillan los diarios, se les da otro matiz después de lo expuesto, quizás con la intención de no sonar termocéfalo, poco reflexivo o feroz, pero en la literatura y en la Católica hay que dar cara, no me gustan los diarios ni los textos en donde los autores escriben sobre lo que se quiere escuchar.

Escribir un diario, como lo hiciste (o haces) por años, es un intento de escribir tu propia historia, ¿o no?

Aunque me cuesta decirlo, porque siempre he despotricado contra la escritura selfie, creo que sí. En el “Diario del tetracampeonato” estoy yo y parte de mi existencia. El objetivo fue mezclar vivencias personales durante la pandemia y el estallido social con la campaña de la Católica 2021-2022. Por supuesto que las construcciones íntimas están ligadas a la UC. Nada está fuera de la órbita cruzada, hay un diálogo constante entre una esfera y otra, las puertas cerradas conjugadas con el fenómeno UC.

¿Qué relación mantienes actualmente con el diario?

No he vuelto a experimentar en este género. Tiré algunas líneas durante los primeros partidos del 2022 (que hasta la cuarta fecha íbamos punteros), pero después me cansé, quizá me aburrí. Me parecía que los textos se repetían y no quería ser redundante. Por lo mismo, creo que fue algo momentáneo. Lo que sí hago es leer diarios. Ahora estoy con el de Patricia Highsmith, recientemente publicado por Anagrama. Si bien no me interpelan sus textos, sí me sitúan en un espacio extraño de intimidades y formas públicas. Va desde la sexualidad hasta sus interrogantes tempranas y el éxito de su novela “Extraños en un tren”. Sin embargo, el bichito literario-futbolero de volver a escribir un diario sobre la UC lo veo como algo bastante lejano.  

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