Yoselin Fernández, la Nueva Voz del Gol: “En ese deseo de mujeres que quieren jugar a la pelota hay una cuestión tremendamente política”

Copiapina y con domicilio político en el feminismo, Yoselin Fernández se coronó como la Nueva Voz del Gol de TNT. En esta entrevista, la periodista egresada de la Universidad de Chile habla de la violencia en el fútbol, relaves mineros en Copiapó, los desafíos que trae la profesionalización del fútbol femenino y sobre su militancia en la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres.

Por María Torres.

Su debut en los relatos fue el domingo 16 de octubre de 2022 en el partido por el ascenso que enfrentó a Deportes Recoleta y Deportes Iquique. Sin embargo, el camino de Yoselin Fernández en el fútbol femenino partió desde muy pequeña pateando una pelota de plástico contra la reja de su casa. Un recorrido largo y no planificado que emocionalmente se manifestó en la final del concurso La Nueva Voz del Gol del canal TNT, en el que Yoselin tuvo que relatar la final de la Copa Libertadores de 1991 ganada por Colo-Colo. “La carga emocional de hacer el programa semana a semana durante tres meses fue fuerte y no es solo tener que estudiar, yo no podía pensar en otra cosa”, explica la periodista.

Ex seleccionada de fútbol de la Universidad de Chile (la casa de estudios), ex integrante de la cátedra Amanda Labarca de la misma universdad, parte de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres y ex jefa de Comunicaciones de la Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol Femenino, Fernández enfrenta esta nueva etapa laboral feliz, pero con calma, sabiendo que el periodismo deportivo no es su único camino. 

¿Cómo ves el fútbol femenino hoy en Chile?

Es un momento importante para el fútbol femenino y lo veo como una consolidación. El 2018 hubo un punto alto a partir de la Copa América femenina y de la clasificación al Mundial de Fútbol Femenino de Francia. Ese año, la Copa América fue lo más visto por televisión abierta, solo debajo del Festival de Viña y sin duda es un hito. El problema es que eso, el punto alto, ya había pasado en Chile, en 2008 con el Mundial Femenino Sub-20. Lo diferente es que esos intentos nunca se lograron consolidar. Hoy, a partir del impacto generado por la generación de futbolistas históricas encabezada por Tiane Endler, creo que se ha propiciado por fin un avance real. El hito más importante de eso es la Ley de Profesionalización del fútbol femenino porque abre posibilidades que no se habían visto antes en torno a consolidar y generar una liga de fútbol femenino más estable. 

¿Cómo, entonces, aseguramos esa consolidación?

Creo que hay que sentar las bases de una industria. Lo que hay hoy es muy endeble, son momentos, incluso a nivel de clubes. Hay clubes como Santiago Morning y Colo-Colo que a mi juicio han podido generar algo permanente en el tiempo. Diría más Colo-Colo, pero solo porque tiene una veta que Santiago Morning todavía no ha desarrollado que es la formación de futbolistas. Lo mismo con la Universidad de Chile, que en 2020 por primera vez hizo una inversión importante en su plantel femenino y eso le trajo enormes réditos. Ojalá también eso se consolide en un proyecto de formación de jugadoras y de largo plazo. Como hasta ahora han sido momentos efímeros, creo que hoy no se puede hablar de una industria del fútbol femenino en Chile.

¿Y qué faltaría?

Por ejemplo, falta mucho en torno a la formación de jugadoras, trabajo de la Selección Femenina por parte de la ANFP/Federación, acuerdos de televisación, entre otras cosas. Hoy el fútbol femenino se puede ver muy precariamente y solo un partido por fecha, por un canal de pago que no tiene la mayoría de la gente. Hoy, lamentablemente, el fútbol femenino no puede caminar con piernas propias. Frente a eso hay que ser muy abiertas de mente en términos de acuerdo con sponsor y marcas. Porque en términos de público también se han marcados hitos importantes. Hay que avanzar de a poco, pero lo veo con optimismo.

Violencia de género en el fútbol

Antes de ser relatora, Yoselin fue parte del equipo de Comunicaciones de la Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol Femenino, lo que es solo coherente con su domicilio político -el feminismo- y su primera militancia: la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, organización histórica creada a inicios de los 90. 

A pesar de que ahora estás en un canal relatando fútbol femenino, hace un rato te vienes desempeñando en el área como comentarista y también desde la militancia política de ANJUFF. Según esa experiencia, ¿qué cosas te dan rabia del fútbol femenino?

Muchas cosas (ríe). Lo que a mi me molesta es que las jugadoras tengan que pasar situaciones tan indignas. Creo que eso es fuerte porque cuando una se involucra desde el periodismo, pero también desde otros lugares, te vas enterando de situaciones que te parecen increíbles. Y es triste y duele y da rabia, sobre todo porque son las jugadoras las que hacen que todo esto exista y literalmente a cambio de nada. Y es impactante porque, si lo piensas, en ese deseo de mujeres que quieren jugar a la pelota hay una cuestión tremendamente política y significativa porque en Chile durante muchos años, que una mujer o una niña quiera jugar a la pelota ha sido un problema. Eso ha significado que esas niñas o mujeres futbolistas tengan que sobreponerse repetidamente a distintas y numerosas barreras y luego, además de todo lo que tienen que pasar, tienen que sortear injusticias, violencias, malos tratos y bancarse situaciones que no corresponden. 

¿Cómo se unen la militancia feminista y la del fútbol femenino? 

Llevo hartos años en la Red, estoy en la coordinación nacional. Me da risa porque siento que cuando entré a trabajar en el fútbol femenino, de algún modo se me cruzaron ahí caminos distintos y bien biográficos, porque el fútbol es parte de mi vida desde que nací. En la universidad me crucé con el feminismo, muy lateralmente, y nunca me involucré. Llegué a la Red a través de una práctica profesional y no desde la militancia política. Llevo siete años como activista y eso me ha formado como persona y como profesional. Todo lo que he aprendido respecto al feminismo es parte de quién soy yo, de quién soy cuando trabajo, existo, me relaciono, cuando hablo de fútbol o lo que sea; en todo eso están la Red y el feminismo como parte central. Cuando entré a la ANJUFF se me cruzaron ambos caminos y dije “este es mi lugar”. Era algo muy apasionante: cómo el fútbol, el periodismo y mi domicilio político que es el feminismo, se reunían. 

¿Cómo es la violencia de género en el fútbol?

Terrible. La sociedad es muy machista, todos los espacios lo son. Todo está permeado de mecanismos y herramientas de exclusión hacia las mujeres. Esa es una realidad y en el fútbol esto se acrecienta porque es un espacio que está marcado por la presencia masculina. El mismo hecho de que exista fútbol practicado por mujeres, para muchos hombres es un problema y una complicación; no les gusta y lo basurean. Y creo que es porque hay una “amenaza” de llegar a su espacio y para algunos hombres es algo que resulta problemático. 

¿Esa violencia se observa también en los medios de comunicación? 

Sí, los medios son un espacio hostil para las mujeres en general. Para que una mujer acceda a cargos de poder tiene que vencer muchas barreras que son tan básicas como el horario; las mujeres nos hacemos cargo de los labores de cuidado y trabajo doméstico, y eso es incompatible con ser una periodista de prensa. Los medios tienen una responsabilidad enorme y son actores centrales de la violencia en términos de que reproducen un imaginario estereotipado en torno al fútbol y las mujeres. Eso ha cambiado bastante y tenemos públicos más críticos, pero hasta hace no muchos años, la idea del programa de fútbol de puros hombres y de una mujer que está ahí para leer los tuits se replicaba mucho. Hoy tenemos colegas muy capacitadas que tienen espacios y voz propia en paneles de fútbol, pero falta muchísimo. Que el 99% de los programas de fútbol sean hombres hablando de fútbol de hombres es un mensaje claro sobre que el fútbol tiene género y es el masculino, y eso es algo que hay que transformar porque a nivel simbólico es brutal. 

Yoselin Fernández con otras integrantes de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres.

Fútbol y desierto

La familia de Yoselin es futbolera e hincha de Colo-Colo. “Mi sobrino se llama Marcelo Pablo y eso significa bastante”. Para el día en que el cacique ganó la Copa Libertadores en 1991, la periodista todavía no nacía y, sin embargo, es un partido que ha marcado su vida desde que tiene memoria.

¿Cuál es la relación que tiene tu familia con el fútbol y con Colo-Colo?

Mi relación con el fútbol es muy familiar. Para mí, ver partidos en mi casa era un rito. Yo tenía dos hermanos mayores y para ver un partido siempre era mi papá, mis hermanos y yo pegando codazos en la cama para caber. En un momento, mis papás hicieron el esfuerzo económico para comprarse una de esas camas king con el único propósito de que pudieramos caber todos para ver el fútbol, cualquier equipo. Era así de importante, se veían todos los partidos. Así crecí yo. 

Y en ese sentido, ¿cuál es tu primer recuerdo del fútbol? 

Es algo muy extraño (ríe). Mi primera noción de fútbol es cuando Colo-Colo fue campeón en la quiebra del año 2002. Iba en un auto, la gente tocaba la bocina, habían banderas y yo no entendía nada. Pregunté qué pasaba y me explicaron que el Colo había salido campeón. Eso fue lo único que retuve. En mi imaginario de niña, porque el 2002 yo tenía 8 años, pensaba que ese día Colo-Colo había ganado la Libertadores porque para mí era algo automático: ganar era ganar esa copa. Estuve convencida de eso hasta como el 2006, que fue cuando mi hermano me explicó que no era así.

¿Juegas a la pelota?

Yo tengo la típica historia de futbolista frustrada. Cuando era chica me gustaba jugar fútbol, salía con esas pelotas plásticas que vendían en los supermercados a patear al portón. A mi mamá no le gustaba, quería que hiciera cosas de niña como gimnasia rítmica, ballet, y yo lo único que quería era pegarle patadas a la pelota. A los 8 años encontramos un punto medio y jugué básquetbol hasta que llegué a la universidad. Ahí, caché que había equipos de fútbol de mujeres y dije “esta es la mía”. 

¿Cómo fue la experiencia?

Para el torneo mechón de la Universidad de Chile, que fue la primera vez que jugué fútbol, no jugaba de arquera, sino de delantera. Cuando entré a jugar me di cuenta de que las cabras eran buenas. Yo cachaba poco, pero era valiente para tirarme al piso, para los pelotazos y por eso me metí al arco. Cuando llevaba como tres años jugando, me invitaron a la selección de la (Universidad de) Chile. Yo no lo podía creer. Ahí me lo tomé muy en serio, aprendí mucho y conocí mucha gente. Jugamos partidos contra la U. de las Américas donde jugaba la Claudia Soto y contra la UNAB donde estaba la Nati Campos. Me acuerdo de varias jugadoras de la selección; la Fernanda Pinilla, que era la mejor de la U, o la Dani Zamora, que estuvo poquitos años antes de que yo entrara. Fue bacán porque fue una posibilidad de conocer realmente cómo era el fútbol practicado por mujeres en Chile.

Todo lo que te ha pasado estas semanas se ha relacionado con tu identidad y se ha resaltado mucho en los medios el que eres copiapina. ¿Cómo ha sido eso?

Es bonito. En el programa tuve la oportunidad de hacer el relato de Cobresal y fue lo que más le quedó a la gente. Cuando supe que me tocaba ese partido, me dije que esa era una oportunidad para rendirle homenaje a mi región. En el norte la vida es difícil, el desierto es muy inhóspito, la gente se saca la cresta trabajando y además es muy caro porque son ciudades mineras. No hay agua y la pobreza tiene otro color. Hay una depredación ambiental brutal. Copiapó es una de las zonas con más relaves en el mundo, son territorios en sacrificio. También se pasó muy mal durante el aluvión, hubo 30 personas que nunca más se volvieron a encontrar. Entonces poder rendir homenajes de algún modo, desde el fútbol, es muy importante para mí. Tuve la oportunidad de ir para Fiestas Patrias y me pasó que hubo gente que me reconocía por el programa y me saludaban, que me fuera bien, ponen en los diarios que soy “copiapina”, “atacameña” y eso es muy bonito. Estoy muy contenta de poder, de alguna manera, representar a la gente.

¿Cómo evalúas el fútbol en Atacama? 

Hay hartos equipos de fútbol. El más importante es, sin duda, Cobresal, que ha jugado en primera división y ha sido campeón. Tenemos el equipo de la ciudad que es Deportes Copiapó, que nunca pudo estar en primera. Sí pudo Regional Atacama, que era el equipo antiguo. Tenemos un estadio muy bonito y el año pasado Deportes Copiapó estuvo muy cerca de subir a primera en el partido de alto impacto contra Huachipato, que tuvo una tremenda polémica. Creo que Copiapó se vio perjudicado por esas decisiones nefastas de la ANFP. En la región, el fútbol se vive con mucha pasión, la gente va al estadio Luis Valenzuela Hermosilla y Copiapó ha hecho muy buenas campañas durante los últimos años, lo que ha potenciado un mayor arraigo entre la gente de la ciudad y el equipo. 

¿La mechona copiapina de periodismo de la Universidad de Chile vio todo esto venir?

Jamás la Yose mechona lo vio venir. Yo quería hacer vida académica, a mi me gusta mucho estudiar, soy bien matea, en la universidad hice hartas ayudantías, estoy en mi tesis del Magíster en Comunicación Política de la Universidad de Chile. Después de eso quería hacer un doctorado. Esa era mi perspectiva laboral. De repente se me fueron presentando oportunidades; primero en el Canal de Deporte Olímpico para transmitir fútbol femenino, después eso se transformó en transmisiones en TVN con Pedro Carcuro y luego tuve la suerte de que me llamaron desde Zona Latina para hacer la Copa Libertadores. Ahí decidí que quería salir de la universidad, que quería dar un vuelco y ver qué había en el periodismo deportivo para mí y probar, pero si me preguntas hacia dónde voy, no estoy tan segura. Solo sé que quiero seguir aprovechando las oportunidades que se me presentan. Hoy tengo una oportunidad de relatar en TNT y eso nunca me lo hubiese imaginado. 

¿Cómo te lo tomas?

Con tranquilidad y sin esa presión de tener que darlo todo, porque si no me va bien, no tengo problemas en dar un nuevo giro en mi carrera. Sé que me gustan muchas cosas y que tengo muchos caminos. Lo que quiero hacer hoy es disfrutar, aprovechar, aprender, crecer y dar lo mejor de mí en este espacio en que estoy hoy, y espero quedarme mucho tiempo y hacer un camino alrededor del fútbol.

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