Serena Williams: histórica dentro y fuera de la cancha

Hace unas semanas se publicó en la revista Vogue una columna de Serena Williams en la que anunciaba su retiro del tenis profesional. Williams dejará una carrera de más de dos décadas con 23 títulos de Grand Slam a su haber y con un legado que ha trascendido la cancha para impactar en asuntos como el sexismo, racismo y clasismo que se vive en muchos de estos ambientes.

Lo que se venía rumoreando desde su derrota contra Aliaksandra Sasnovich en junio de 2021 fue confirmado por la misma Serena Williams hace algunas semanas en la revista Vogue: dejará el tenis después de su participación en el Abierto de Estados Unidos de este año. La campeona de 23 grand slams, que para muchas personas es la mejor tenista de la historia, esgrimió varias razones para tomar su decisión. La edad es una de ellas, la otra es su deseo de hacer crecer su familia -actualmente tiene solo una hija, Olympia, de 5 años-. “Créanme -explica Serena- que nunca quise elegir entre el tenis y la familia. No creo que sea justo. Si fuera hombre, no tendría que estar diciendo esto porque yo estaría jugando mientras mi esposa estaría haciendo el trabajo físico de expandir la familia. Y no me malentiendan, me encanta ser mujer y disfruté estar embarazada. Mucha gente no sabe que tenía dos meses de embarazo cuando gané el Abierto de Australia en 2017. Pero voy a cumplir 41 años y algo tiene que ceder”.

Williams no ha alcanzado hasta ahora la marca de Margaret Court, la máxima ganadora de este tipo de torneos con 24 trofeos. Su última oportunidad será en el último torneo que dispute, el US Open, elegido por ella para ser su despedida de las canchas y que comenzará el 29 de agosto. Muchas voces han sido también las que han mostrado su apoyo a que Williams alcance o supere a Court, pues esto le daría más argumentos todavía a elegirla como la mejor tenista de la historia. Y el apoyo a Williams sobre Court no es necesariamente algo tenístico o generacional, pues la australiana se ha convertido con el pasar de los años en una figura polémica en el tenis mundial por sus numerosos dichos racistas, homofóbicos y transfóbicos (como, por ejemplo, decir que la niñez trans es “obra del demonio”), y que llevaron incluso a otra histórica del deporte, Martina Navratilova, a exigir el cambio de nombre de la segunda cancha más importante del complejo donde se disputa el Abierto de Australia, que actualmente es conocido como Margaret Court.

Serena Williams, en cambio, ha llevado su vida de una manera completamente distinta. No solo por lo disímiles de sus orígenes, muy poco comunes para una jugadora de tenis de la época y que fue relatada recientemente en la película King Richard, sino que también por lo que ha sabido representar. Tanto ella como su hermana Venus fueron la imagen pública de deportistas mujeres y afrodescendientes que lograron mostrarse como las mejores del mundo en sus disciplinas -una disciplina tan elitizada como el tenis, cabe destacar- y le mostraron a muchas otras niñas discriminadas por su género y raza que sí podían, que era posible alcanzar todo lo que quisieran pese a no haber tenido otros modelos de representación. La tenista Madison Keys, por ejemplo, ha dicho públicamente que una de las razones por las que se interesó inicialmente en el tenis fue por ver a Venus Williams, hermana de Serena y siete veces campeona de Grand Slam, jugar en Wimbledon. Las barreras que tuvieron que cruzar y romper en este deporte quedan ejemplificadas con el boicot que ambas hermanas realizaron al torneo de Indian Wells tras recibir numerosos insultos racistas en cancha y que no tuvieron sanción alguna. Ambas hermanas decidieron no presentarse a jugar en ese torneo, uno de los más importantes de la temporada, por 14 temporadas. Este año, en el mismo torneo la tenista Naomi Osaka -de ascendencia japonesa y haitiana- fue insultada hasta las lágrimas por el público asistente y ella misma dejó en claro que vinculaba este hecho con lo sucedido a las Williams hace dos décadas. 

La comunidad afroamericana siempre atesoró a las hermanas Williams, así como atesora a otros y otras deportistas afrodescendientes, porque saben que las batallas que tuvo que enfrentar fueron también sus batallas. Serena Williams, entendiendo esto, ha dedicado también parte de sus éxitos para retribuir a Compton y a la comunidad afroamericana en general. El Centro de Recursos Yetunde Price fundado por la tenista fue creado en honor a Yetunde Price, amiga de la familia que fue asesinada en una agresión con armas de fuego, hechos comunes en Estados Unidos y más todavía en comunidades de mayor vulnerabilidad. Serena ha dedicado también parte de sus empresas e inversiones a la inserción de mujeres afroamericanas en industrias donde son habitualmente relegadas, como la programación.

Williams fue, además, muchas veces criticada por sus actitudes en la cancha, probablemente porque rompía con el estereotipo social de mujer. Cada vez que levantaba la voz o mostraba emociones, era criticada por “no saber comportarse”. Sobre eso se refiere también en su carta de despedida: “Quiero creer que por las oportunidades que tuve, las atletas mujeres sienten que pueden ser ellas mismas en la cancha. Que pueden jugar con agresión y apretar el puño. Que pueden ser fuertes y bellas. Que pueden usar lo que quieran, decir lo que quieran, ganar y estar orgullosas de todo ello”.

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