El punto de inflexión: a 30 años del Metropolitano, el primer campeonato femenino federado de Chile y Sudamérica

Plantel Unión Española 1992. Fuente: Héctor “Tito” Gatica.

Texto original publicado en el sitio de la Asociación de Investigadores e Investigadoras del Fútbol Chileno el 14 de agosto de 2022

El fútbol practicado por mujeres cuenta con más de un siglo de historia en Chile. Sin embargo, su crecimiento y desarrollo se ha caracterizado por responder a oleadas de participación, esto es que han existido momentos en la historia del fútbol chileno en donde las futboleras aparecieron con fuerza y dinamismo, pero que luego, producto de una serie de dificultades y exclusiones, su participación vuelve a decantar hasta transformarse, muchas veces, en invisibles para las grandes estructuras, los medios de comunicación y los relatos nacionales del fútbol chileno.

A pesar de ello, registros históricos demuestran que las futboleras siempre han estado presentes en las canchas y en los barrios a lo largo de todo el país, disputando el espacio público para poder jugar, entretenerse, compartir y vivir la pasión del fútbol. Muchas veces, y especialmente en el periodo de la dictadura chilena (1973-1989), el fútbol de mujeres fue realizado de forma clandestina, necesitando de avales y aliados masculinos para poder existir. Así es como miles de mujeres, durante largas décadas, vivieron sus primeros partidos jugando con hombres, en los que los hermanos, primos y amigos fueron cómplices del desarrollo físico, táctico, técnico y psicológico de las mujeres, ya que no existían espacios reales que promovieran su participación.

Mientras tanto, a nivel internacional, tras la asunción a la presidencia de João Havelange en 1974, la FIFA comenzó una serie de reestructuraciones -que incluyeron al fútbol femenino- para hacer del deporte más popular del mundo un producto comercial globalizado. La atención empresarial en el fútbol de mujeres no era fortuita y respondía a los exitosos mundiales no oficiales organizados en Italia en 1970 y en México en 1971, en el que la final del campeonato entre México y Dinamarca reunió a más de 110 mil espectadores en el mítico estadio Azteca. El éxito provocó que se comenzaran a crear nuevos equipos y las ramas femeninas de clubes consolidados en Europa, Norteamérica y Asia, empezando a disputarse también los primeros campeonatos organizados por la UEFA, CONCACAF y AFC.

A pesar de estos avances, la región Sudamericana seguía durmiendo en cuanto a asegurar la participación de las mujeres en el fútbol y recién en 1991, por mandato de la FIFA, la CONMEBOL organiza el primer Sudamericano de fútbol femenino, en el que solo participan tres países: el local Brasil, Venezuela y Chile. La participación chilena obligó a la conformación de la primera Selección chilena femenina de la historia, la cual fue administrada por la ANFA (Asociación Nacional de Fútbol Amateur) a través de su participación en la Federación de Fútbol de Chile.

En lo deportivo, Chile terminó segundo en el campeonato, tras el primer lugar de Brasil, pero logró un importante triunfo frente a Venezuela. De todas maneras, lo más importante de este proceso fue que, por una parte, por primera vez en décadas de historia, las estructuras del fútbol nacional chileno mostraban un compromiso directo con el fomento del fútbol practicado por mujeres. Por otra parte, se daba cuenta de la existencia de materia prima: se visibilizaba la existencia en Chile de cientos de mujeres que se atrevían y contaban con conocimientos futbolísticos para participar de una competencia y representar al país.

Esta doble motivación, sumado al avance internacional (en 1991 se celebró el primer mundial oficial de la FIFA en China), llevó a que en 1992 la ANFA decidiera organizar el Primer Campeonato Nacional Femenino federado de la historia chilena. No es que antes no hayan existido campeonatos (al contrario, existieron bastantes), sino que este es el primero organizado por las estructuras del fútbol chileno, lo cual dotó de reconocimiento y visibilidad una práctica que durante décadas estuvo invisible y excluida de las formalidades del balompié criollo. Esto marcó, sin duda, un antes y un después, un punto de inflexión en la historia.

De esta manera, el 15 de agosto de 1992 sonó el pitazo inicial del partido inaugural entre Universidad de Chile y Unión Española en el tradicional Estadio Municipal de La Cisterna, el cual quedará en la historia como el primer recinto deportivo en recibir un partido oficial, federado, de fútbol femenino.

La prensa de la época, registró la novedad de la siguiente manera:

“En el partido inaugural Unión Española, en un atractivo partido, venció a Universidad de Chile por tres pepas a dos. El cuadro azul no pudo ante un elenco que manejó bien la pelota y aprovechó las ocasiones de gol. Una mocha muy disputada, donde se observaron buenas jugadas y buen toque. La “U” la gran favorita a ganar el torneo, fue sorprendida por la gran marca de su rival y a los 30’ debió lamentar la salida de su mejor valor, Patty Hermida. Las hispanas con tres valores destacables, como lo fue la mediocampista Cecilia Alfaro, de una técnica notable, y las hermanas Fabiola y Juana Astudillo. En la “U” la chica Isabel Berríos y Fabiola “Paloma” Ramírez” [1]. Así relataba la prensa santiaguina la cobertura de este primer partido de la Metropolitana.

Ficha del Partido:

UNIÓN ESPAÑOLA 3-2 UNIVERSIDAD DE CHILE

15/08/1992 Primera Fecha Campeonato Regional Metropolitano Femenino 1992. Estadio Municipal de La Cisterna.

15:30 hrs.

UNIÓN ESPAÑOLA (3): Patricia Echeverría; Patricia Cavieres, Soledad Gutiérrez, Rosa Berríos y Milen Pizarro; Juana Astudillo, Fabiola Astudillo y Cecilia Bravo; Manuela Lagos, Verónica Ayala y Viviana Lucero.

UNIVERSIDAD DE CHILE (2): Bernarda Paillán; Ivonne Lobos, Viviana Inostroza, Marcela Navarrete y Georgina Espinoza; Mónica Soto, María Enríquez y Norma Pinilla; Fabiola Ramírez, Isabel Berríos y Patty Hermida.

Goles: Viviana Lucero (2), C. Alfaro (ingresó en el segundo tiempo en Unión Española), Viviana Inostroza y Fabiola Ramírez.

Con lluvia de goles se daba comienzo al Campeonato Nacional Metropolitano, un torneo a todas luces pionero e inédito, que además, y a pesar de su nombre, tuvo un carácter interregional, ya que no sólo participaron clubes de la región Metropolitana, sino también de la región de Valparaíso y la región de O´Higgins.

En total participaron trece clubes en el campeonato, todos bajo la figura de amateur que les permitía participar oficialmente en una competencia ANFA. Esto es importante de destacar, puesto que algunos de ellos utilizaban nombres de clubes profesionales, lo cual puede derivar en una confusión.

En definitiva, los equipos que desfilaron por el césped del estadio La Cisterna en la jornada inaugural del 15 de agosto, fueron los siguientes:

  1. Unión Española (Buin)
  2. Universidad de Chile
  3. Audax Italiano
  4. Palestino (San Miguel)
  5. O’Higgins
  6. Villa Alemana
  7. Escuela Pudahuel
  8. Estrella Blanca (Quilicura)
  9. Monarquía de Suecia (Huechuraba)
  10. INDUCORN (Llay Llay)
  11. Juventud Renca
  12. Armandita Everton (Lampa)
  13. Enrique Alcalde (Talagante)

En la jornada del 15 de agosto, además de la ceremonia y el partido inaugural, se disputó el partido entre Palestino y Escuela Pudahuel en el propio estadio La Cisterna. El resto de la fecha se realizaría al día siguiente disputándose partidos paralelamente en distintos recintos regionales, evidenciando la interesante extensión territorial de este primer campeonato federado. De esta manera, en el estadio Sausalito de Viña del Mar se jugó el partido entre Armandita contra Juventud Renca; en el estadio de Rengo, el encuentro entre O’Higgins versus Audax Italiano; en Villa Alemana disputó el club del mismo nombre un partido contra el club Enrique Alcalde; y en el estadio Municipal de Llay Llay se celebró el partido entre Inducor contra Estrella Blanca. El club Monarquía de Suecia quedaría libre en la primera fecha. En total, seis encuentros dieron vida a la primera e histórica fecha del Campeonato Nacional Metropolitano.

Es interesante destacar que ya en el campeonato Metropolitano Femenino de 1992, el fenómeno de la tercerización, tan característico del fútbol femenino chileno incluso en la actualidad, se comenzaba a hacer presente en el fútbol femenino. Ejemplo de ello es que clubes como el denominado Audax Italiano tenía más bien un carácter amateur, en donde sus representantes no disponían de una localía fija ni mantenían ninguna relación con el Audax Italiano histórico, que actualmente en su rama femenina compite en la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP). Otro caso similar es el de Palestino, que en el “Regional Metro” hacía de local en la comuna de San Miguel y se trataba de un club sin relación alguna con el actual Palestino (ANFP).

Por otra parte, el caso de Armandita Everton (refundado como Everton) es un caso diferente y también tiene una particularidad. Esto, porque a pesar de usar una denominación distinta a su rama masculina, se trataba del mismo club de Viña del Mar, pero que hacía de local en la comuna de Lampa, y contó con el apoyo del dirigente Armando Saffie Musalem para su participación en el Regional Metropolitano 1992.

Estas particularidades son algunas de las múltiples que se pueden encontrar en la historia del fútbol femenino y que es importante visibilizar para comprender cómo se ha llegado hasta la actualidad: cuáles desafíos y obstáculos han debido superar las futboleras para poder desarrollar una competencia digna en cuanto a lo deportivo e institucional. Por ello, a 30 años de su ceremonia y partido inaugural, queremos destacar el importante paso realizado por la ANFA al organizar el Campeonato Metropolitano, el cual fue fundamental para el desarrollo en la zona centro del país del fútbol femenino. Pero que también sirvió como ejemplo para otras regiones del país que le siguieron con experiencias de campeonatos, como lo fueron la región del Maule, Biobío, Los Lagos, La Araucanía, entre otras.

“El año recién pasado, durante agosto inauguramos por primera vez en Chile, el primer torneo oficial de fútbol femenino y primero en Sudamérica, donde participaron 13 clubes de la regiones Metropolitana, de O’Higgins y de Valparaíso”, palabras dichas por Pascual Reyes España, miembro de A.N.F.A. Nacional, sub comisión Maule” [2]. ¿Por qué citamos a Reyes, se preguntarán? Pues porque lo que se hizo en Chile hace 30 años en 1992, fue bajo todo punto de vista un hecho inédito y pionero en el fútbol nacional y más aún en el fútbol continental y F.I.F.A. Cronológicamente, el Campeonato Regional Metropolitano fue el primero, pero solo con días de diferencia comenzó el regional del Biobío (septiembre). Ya en 1993 se sumó la región del Maule y posteriormente lo fueron haciendo las regiones de Los Lagos, La Araucanía y algunas otras en el norte de Chile.

Finalmente, las primeras campeonas del campeonato Metropolitano de 1992 fueron las mujeres de Unión Española, mientras que en el Biobío lo fue Deportes Concepción. El Campeonato Regional Metropolitano Femenino, tuvo una duración de 11 temporadas (1992-2002), siendo uno de los campeonatos más consolidados y con continuidad en la historia centenaria del fútbol femenino nacional. El campeonato de la región del Biobío se mantuvo vigente durante cinco temporadas (1992-1996).

El registro de los equipos campeones de ambas competencias fueron los siguientes:

Metropolitana

1992 a 1995 Unión Española

1996 Palestino

1997 Unión Española

1998 COLODYR (Maipú)

1999 Universidad de Chile

2000 Santiago Morning

2001 Universidad de Chile

2002 Santiago Morning

Biobío

1992 y 1993 Deportes Concepción

1994 Juventud Hualpencillo

1995 Selección COREC (Lota)

1996 Juventud Hualpencillo

Fotografía N°2. Equipo titular, Juventud Hualpencillo Fuente: Kerty Rivera

El fútbol amateur es el espacio administrativo en el que durante décadas se sostuvo el fútbol femenino a nivel de clubes, campeonatos y selecciones. Por ello, que este reportaje es también un homenaje a todas las jugadores y dirigentes que hicieron posible visibilizar el fútbol femenino dentro de las estructuras de la ANFA y sus divisiones regionales, lo cual marcaría un antes y un después en el desarrollo de la actividad. Si hoy, año 2022, avanzamos hacia el profesionalismo del fútbol femenino apoyadas en una Ley de la República es porque antes, miles de mujeres y hombres lucharon por conseguir canchas, camisetas, arbitrajes, auspiciadores, trofeos y todas las necesidades que se requieren para tener un campeonato interregional que le permitiera crecer al fútbol femenino. Fueron cientos de futboleras las que tuvieron que desmalezar las canchas para que hoy estemos cada vez más cerca de alcanzar la dignidad en la actividad futbolística femenina.

Agradecimientos: Héctor Gatica Wiermann

Reportaje Efeméride: Carolina Cabello Escudero – Gonzalo Flores-Domarchi

Referencias:

  • [1] La Cuarta 16/08/1992
  • [2] Diario El Centro de la Región del Maule, 13/02/1993

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s