¿Y si fuera a través de la Universidad?

Por Juan Cristóbal Cantuarias
Asamblea Hinchas Azules

El 26 de mayo recién pasado se cumplieron 16 años desde que la Cuarta Sala de la Corte de Apelaciones decretó la quiebra de la CORFUCh por sus deudas cercanas a $5.700 millones con la Tesorería General de la República, dejando sin efecto la decisión de la asamblea de socios del 6 de mayo de 2006, la que, por amplia mayoría, estableció que el club se iba a mantener como corporación de fútbol. Para eso se iba a crear un fondo de inversión de “Deporte Profesional”, en virtud de la adecuación jurídica de los clubes de fútbol exigida por la nueva Ley N°20.019, aquella que normaba a las Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales. Esta posibilidad significaba rechazar la idea de convertirse en una Sociedad Anónima o de concesionar sus bienes a una entidad diferente, como ya había sido el caso de Colo-Colo y Blanco Negro S.A. Sin embargo, ya sabemos qué ocurrió.

Todo este amañado despojo se hizo en un contexto de intenso lobby político y de instalación de un discurso que implicaba un manejo “profesional” y de prosperidad económica para el fútbol chileno. Ahora, ¿fue tan real aquello? Si es que vamos a las memorias anuales que han sido declaradas por las sociedades anónimas ante la Comisión para el Mercado Financiero hasta el año 2019, el ranking de pérdidas totales elaborado por el Movimiento 15 de Agosto señala que los clubes en peor posición son Audax Italiano, Everton y Santiago Wanderers, con montos que ascienden a $9.778.705.000, $7.441.085.000 y $6.821.786.000, respectivamente. A su vez, Azul Azul S.A. tendría pérdidas que alcanzarían los $6.304.336.000, la que superaría en 600 millones de pesos el monto por el cual la CORFUCh habría sido declarada unilateralmente en quiebra.

Es por eso que, desde aquel amargo viernes de mayo, la hinchada organizada ha intentado, a través de diversos medios, generar las condiciones para la recuperación del club. Un hito fundamental en aquello fue el sobreseimiento de la quiebra en 2019, lo que permitió, luego de más de una década de inactividad, que la Corporación de Fútbol de la Universidad de Chile retomara sus actividades. Sin embargo, desde la casa de estudios, y en particular desde el Rector Vivaldi, se ha propuesto un camino diferente pero no por ello contradictorio: el nacimiento de la Fundación Club Deportivo de la Universidad de Chile. Dicha propuesta se presentó ante el Consejo Universitario el pasado martes 31 de mayo de 2022, la que implicaría la creación de una persona jurídica sin fines de lucro que tendría como objeto administrar las selecciones deportivas de la casa de estudios, con el objetivo de que éstas puedan competir a nivel federado en torneos nacionales, situación que hoy se les impide a las instituciones estatales por la Ley del Deporte. Así también se establecería que, en el mediano y largo plazo, ésta podría hacerse cargo del fútbol profesional de la Universidad de Chile.

Sabemos que varios han sido los desencuentros entre el fútbol y la casa de estudios desde que la dictadura disolviera dicha unidad mediante una administración diferenciada. Sin embargo, ¿y si éste fuera un camino para que, nuevamente, hinchas, estudiantes, académicos/as y funcionarios/as pudieran trabajar por un club deportivo universitario? ¿Y si volviéramos a las glorias del Ballet? ¿Y si todo este proceso de recuperación pudiese ser en conjunto con la Casa de Estudios? ¿Y si, finalmente, pudiese ser a través de la Universidad?

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