Solo el 10% de las futbolistas chilenas gana más de 100 mil pesos al mes

El 26 de octubre se entregaron los resultados de la primera Radiografía del Fútbol Femenino en Chile, proyecto impulsado por ANJUFF y la Universidad de Chile. En ella se muestran alarmantes cifras como, por ejemplo, los casi nulos beneficios que las jugadoras reciben de los clubes a los que representan o los altos niveles de acoso a los que se ven sometidas durante la práctica de la actividad.

Más de 500 jugadoras pertenecientes a instituciones de fútbol chileno que participan en primera y segunda división fueron parte de la primera Radiografía del Fútbol Femenino en Chile. El proyecto, impulsado por la Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol Femenino (ANJUFF) y la Universidad de Chile, es un estudio pionero que recaba datos sobre las condiciones en las que las jugadoras se desempeñan en las más altas categorías del fútbol femenino en el país. 

Los resultados son lapidarios y acordes a lo que muchas organizaciones y jugadoras han exigido y declarado en los últimos años. Más del 80% de las deportistas no recibe ningún tipo de remuneración económica, mientras que menos de un 6% recibe entre 1 y 100.000 pesos al mes. En línea con esto, menos del 5% de las futbolistas cuenta con un contrato de trabajo, mientras que el 19% tiene un acuerdo verbal con el club y más del 60% solo cuenta con la autorización de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) para participar de las competencias oficiales.

Otro de los datos recabados y de importancia del estudio tiene relación con el nivel de estudios y de trabajo de las jugadoras. Dado que las futbolistas no son oficialmente consideradas como profesionales (debido a la inexistencia generalizada de contratos de trabajo y de sueldos acordes a la actividad), la gran mayoría debe desempeñar otros roles además de la actividad deportiva. De hecho, solo un 10% se dedica exclusivamente al fútbol, mientras que el 43% estudia en paralelo, el 28% trabaja en paralelo, y un 18.5% estudia, trabaja y practica fútbol a nivel ANFP. Y, pese a que casi un 60% cuenta con estudios superiores completos o incompletos, las jugadoras terminan optando por trabajos precarizados o informales que les permitan compatibilizar aquella labor con la práctica deportiva, desenvolviéndose muchas veces en ocupaciones como el retail. 

Constanza Minoletti, subgerenta de fútbol femenino de la ANFP, explicó que la planificación del torneo de fútbol femenino contempla las limitaciones laborales de las jugadoras para la programación de partidos, permitiendo agendar encuentros solamente los fines de semana. Así, las jugadoras tendrían, según Minoletti, descanso adecuado para practicar este deporte tras su jornada laboral. Considerando que las jugadoras terminan derivando a empleos informales para poder compatibilizar de mejor manera con el fútbol, en la práctica, si no existen más medidas de acompañamiento y fomento al desarrollo de esta rama del fútbol, la ANFP estaría impulsando el empobrecimiento de las mujeres deportistas.

Los beneficios que las jugadoras obtienen con su relación con los clubes no se condicen con las exigencias que estos les imponen. Más del 50% de las jugadoras de primera división y más del 40% en segunda división reportan responsabilidades acordadas entre ambas partes. Entre las más nombradas están los horarios de entrenamiento, la asistencia a los entrenamientos, control en el porcentaje de grasa corporal y peso. Estas exigencias podrían ser evidencia de relaciones laborales de facto, pese a que no se registren contratos firmados, y eventualmente podría ser parte relevante de la información que respalda las distintas demandas de jugadoras en contra de los clubes chilenos por vulneración de derechos laborales.

En lo relacionado a conductas inapropiadas y a situaciones de acoso sexual: más del 35% de las jugadoras indicó haber recibido bromas de doble sentido, silbidos o dicho “piropos” mientras entrenaban o jugaban el campeonato; más del 10% ha sido testigo de acoso sexual y el 57% de las encuestadas ha observado discriminación por género. En la presentación fue mencionado también el recientemente establecido Protocolo contra el Abuso sexual, Acoso sexual, Discriminación y Maltrato en la actividad deportiva nacional impulsado por el Ministerio del Deporte y que debe ser aprobado por todas las instituciones deportivas que pretendan concursar a fondos públicos.

La radiografía completa con todos los demás datos pormenorizados y desglosados está disponible en el siguiente enlace.

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