¿Qué se podría venir para el deporte tras la victoria de Gabriel Boric?

Gabriel Boric y Daniel Jadue, los candidatos de la primaria del pacto Apruebo Dignidad.

El triunfo de Gabriel Boric en la primaria de Apruebo Dignidad fue inobjetable. Y tanto él como Daniel Jadue se refirieron al deporte durante su campaña. ¿En qué cambia la línea programática del deporte tras este resultado? La semana pasada, los encargados deportivos de ambas candidaturas participaron de un debate organizado por la Asamblea de Hinchas Azules, del que se pudieron obtener varias conclusiones.

Cerca de tres millones de personas, un poco más del 20% del padrón, participaron de las primarias presidenciales chilenas el día domingo 18 de julio. De estas, más de 1.7 millones votaron para decidir si el candidato presidencial del pacto Apruebo Dignidad era el comunista Daniel Jadue o el militante de Convergencia Social Gabriel Boric. Los resultados fueron categóricos: Boric obtuvo más del 60% de los votos de su pacto, superando el millón de preferencias, y por tanto, será el candidato presidencial de Apruebo Dignidad. Ambos candidatos se refirieron en algún momento a sus planes para el deporte en un eventual gobierno. Entonces, tras la victoria de Boric, ¿qué es lo que se vendría?

La Asamblea de Hinchas Azules, organización de hinchas de Universidad de Chile que buscan recuperar su club de las manos de la sociedad anónima controladora, realizó un debate en el que participaron los encargados programáticos de cada una de las campañas del pacto Apruebo Dignidad. Rodrigo Soto y Guillermo Petersen fueron los encargados de representar las candidaturas de Boric y Jadue, respectivamente.

El diagnóstico de ambos fue coincidente en términos de que históricamente ha sido la derecha política quien ha sido la dueña del deporte, tanto en el sentido del discurso como de las institucionalidades y prácticas. Para Soto (Boric), “cuando la izquierda habla del deporte, lo hace desde el pensamiento de la derecha, con lógicas médicas y que fomentan la competencia. Esto es problemático porque no se ha incluido en proyectos de sociedad un deporte que sea parte de sus principios”. Petersen (Jadue), en tanto, se refirió a que el deporte ha sido usualmente el “patio trasero” de las políticas públicas y que el desarrollo de esta se ha enfocado prácticamente en la elite y el alto rendimiento. Ambos mencionaron también que ha habido acercamientos con los convencionales del pacto Apruebo Dignidad para que el deporte quede plasmado como un derecho social en la nueva convención, por lo que la derrota de Jadue no debería significar un retroceso en este sentido.

La candidatura de Gabriel Boric, hoy candidato presidencial del pacto Apruebo Dignidad, constaba de siete lineamientos principales:

  • Fortalecimiento de la institucionalidad deportiva
  • Promover cultura del movimiento
  • Movimiento en época de pandemia
  • Movimiento y recreación en las escuelas
  • Deporte competitivo y de alto rendimiento
  • Deporte y su vínculo con el entorno
  • Deporte profesional – masculino y femenino

Se agregó además la necesidad de apuntar a un deporte antineoliberal y antipatriarcal, limitar la participación de las SA de la propiedad del fútbol profesional, pensar en un modelo chileno de administración de fútbol profesional, la eliminación de Estadio Seguro, pensar un programa que promueva el fútbol y barrismo social y comunitario, y la profesionalización y dignificación del fútbol femenino profesional.

Un punto en el que la candidatura de Jadue hizo hincapié y que no tuvo la misma incidencia en la línea programática de Gabriel Boric fue el modelo de 51% de gobernanza y propiedad de los clubes, similar al modelo alemán. Se le preguntó a Petersen sobre las dudas en torno a la forma de financiar el modelo de 51%, entendiendo que la compra de la mitad de las acciones considera sumas cuantiosas y que incluso para clubes con gran cantidad de hinchas es complejo, por lo que sería todavía más difícil para sociedades anónimas de equipos con hinchadas menos numerosas. Petersen, sin querer referirse a las consideraciones económicas, resaltó que “la materialización del programa (de Daniel Jadue) va a necesitar al pueblo detrás” y que lo que consideraban dentro de la recuperación del fútbol implicaba el fortalecimiento de las organizaciones de hinchas y deportivas.

Asimismo, se le pregunto a Soto sobre el significado de la eliminación de Estadio Seguro. Al respecto, se refirió a la necesidad de crear una institucionalidad a cargo del bienestar y que la asistencia a los estadios sea más relevante para el ministerio del deporte que para el ministerio del interior. En este sentido, el vínculo con los hinchas debe hacerse validando su rol como actores sociales, rechazando tanto las caricaturas de la criminalización de la hinchada como la de la victimización de la hinchada. En términos de indultos sobre quienes hayan sido castigados con el derecho de admisión por la causal 102, se plantea la coordinación con organizaciones de hinchas de cada club para analizar caso a caso quienes hayan sido sujeto de sanciones arbitrarias, pues “es irrisorio que sean los clubes quienes definan a quienes son sancionados con el derecho de admisión no ir a los estadios”. El validar a las hinchadas como actores sociales implica también que sean parte en distintas etapas de la planificación del fútbol. Pretende que el modelo chileno considere la autogestión y autorregulación. Que integre la participación. “Ni víctimas, ni criminales. Actores sociales”, cerró Soto aquella intervención.

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