La construcción de un proceso histórico

Juan Cristóbal Cantuarias
Asociación de Hinchas Azules

El día 18 de agosto de 2008, la Universidad de Chile y Azul Azul S.A. celebraron un convenio de autorización de símbolos distintivos, en el que la universidad otorgaba a la concesionaria la autorización exclusiva respecto de todo otro club o firma comercial para usar y gozar de su nombre, símbolos y marcas registradas, incluyendo aquellas por registrar a su nombre, en cuanto fuera necesario para el normal y mejor desarrollo del fútbol profesional y sus actividades conexas, sujetas a las normas y valores de la Universidad de Chile. Sin embargo, luego de eso existió un silencio de una década en que ninguna Rectoría se pronunció públicamente acerca de la realidad del club y el respeto de los valores institucionales. Hasta ahora.

A propósito de la oferta pública de acciones de parte del socio mayoritario de Azul Azul S.A., el Rector Ennio Vivaldi Véjar expresó públicamente su preocupación respecto a la situación del club y los posibles nuevos controladores de la concesionaria. A partir de esto, al interior de la casa de estudios se inició un camino en el que diversos actores, tanto de su comunidad universitaria como de la hinchada organizada, empezaron a debatir acerca del proyecto deportivo de la universidad y la relación que ésta debe tener con el club de fútbol. En ese debate se han planteado diversas perspectivas. A largo plazo, la elaboración de un plan para la construcción de un club universitario para el siglo XXI en el que se supere a la sociedad anónima como modelo de administración y que permita la participación en la toma de decisiones tanto de la comunidad de la Universidad de Chile como de la comunidad de socios del club, permitiendo a su vez que las diversas ramas deportivas de la Universidad de Chile puedan participar en campeonatos federados a nivel nacional (recordemos que por la Ley del Deporte, las ramas deportivas de la casa de estudios no pueden participar en estos campeonatos al ser una institución estatal). A mediano plazo, analizar los actuales mecanismos de elección, fiscalización y transparencia de los directores de Azul Azul representantes de la casa de estudios. Y a corto plazo, la creación de un grupo de trabajo transversal que sea capaz de ser un espacio de reflexión institucional en el que se construya una posición oficial de la Universidad de Chile más allá del rector de turno. También, que en él se evalúen los 13 años de concesión, se realicen eventuales modificaciones al modelo de administración actual buscando preservar el patrimonio simbólico e inmaterial de la casa de estudios, y en el que se elabore una propuesta que sea capaz de diseñar y proyectar el club teniendo en consideración la caducidad de la actual concesión.

Este camino ya inició y tuvo su reflejo en la histórica reunión entre la rectoría de la Universidad de Chile y diversas organizaciones de la hinchada llevada a cabo el día lunes 24 de Mayo de 2021. Esperemos que sea el comienzo de una nueva relación entre la Casa de Bello y su hinchada, a efectos de reconstruir las dañadas confianzas y de volver a proyectar lo soñado por el doctor Víctor Sierra en los años 50’ (antes del Ballet Azul): un ideal, un proyecto grande, ambicioso y con base científica. Un club cuyos deportistas representen la misión de la Universidad de Chile con la sociedad.

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