La alegría del tricampeonato y las oportunidades que vienen con él

Nuestra Cruzada

Este último año de fútbol ha sido muy complejo para muchos equipos chilenos. De una u otra manera, la gran mayoría de los clubes se han visto complicados en el cumplimiento de metas y en la tarea de mantenerse en primera división. Un obstáculo generalizado fue la inactividad al inicio de la pandemia, estuvimos meses sin fútbol y eso detonó que el campeonato se tornara muy largo y agotador física y emocionalmente para los jugadores. Particularmente, Católica se vio sometida al estrés de tener que recuperar partidos suspendidos por campeonatos internacionales de forma muy seguida, lo que sin duda hizo que la exigencia por mantenerse en la punta y el desgaste antes mencionado aumentara en los jugadores del plantel. 

Se nos fueron algunos jugadores y las lesiones aumentaron, pero la dificultad se volvió oportunidad y la cantera hizo ver el tremendo trabajo institucional que hay detrás de cada partido, detrás de cada miembro de la Universidad Católica y detrás de este tricampeonato histórico. Además, la hinchada no dejó de hacerse presente, haciéndoles saber a la distancia que el aguante seguía intacto, apoyando como siempre al plantel para el último esfuerzo.

Católica tiene fortalezas que los otros equipos del fútbol chileno no tienen y eso es lo que ha favorecido que hoy podamos celebrar nuestro primer tricampeonato habiendo sido punteros casi exclusivos al finalizar cada una de las fechas. Se distingue el cuidado individual y colectivo de los jugadores que, tal como han indicado en muchas ocasiones, sienten el apoyo incondicional del club ante una dificultad y en los momentos de crisis se aferran como una gran familia. También el trabajo formativo integral con la cantera, la que fue indiscutiblemente importante en la recta final del campeonato. También en otros aspectos, como el cuidado por el medio ambiente, reflejado directamente en la remodelación del estadio, o el contacto con la hinchada, concluyendo en una visión proyectiva sostenible para la UC. Sin embargo, consideramos que todos estos aspectos positivos se manifiestan mucho más en el plantel masculino que el femenino, desperdiciando de cierta manera el tremendo potencial y garra que tienen las jugadoras de la UC.

Estamos contentas por el histórico tricampeonato alcanzado y orgullosas de cómo se están haciendo las cosas en Católica, pero nos gustaría que el buen trabajo institucional del club se viera reflejado tanto en el área femenina como en la masculina: que el fútbol femenino comience a tener mayor igualdad de oportunidades en el equipo de nuestros amores y que las alegrías se doblen.

Esperamos que la próxima campaña se nutra de refuerzos físicos, emocionales, de infraestructura y trato digno, para que en la disputa de los desafíos internacionales con el equipo masculino lleguemos más lejos, pero también abrir camino a la profesionalización del fútbol femenino y que así las Cruzadas tengan mayores chances de campeonar y sentirse igual de importantes que los hombres dentro del club.

Que las alegrías sigan abundando, que la hinchada siga creciendo, que la Cato y su gente se conecten cada vez más con la realidad sociopolítica chilena y que el aguante se mantenga intacto. ¡A celebrar los y las cruzadas! A disfrutar de este tiempo maravilloso y a cuidarse para que podamos volver a disfrutar del estadio que tanto amamos. 

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