Fútbol moderno y generación de nuevos hinchas

Fernando Clement
Asamblea Hinchas Azules

La pandemia ha puesto en el tapete la difícil situación de niños y niñas cuyas rutinas se han visto trastocadas, incluyendo aquello que tanto amamos y de lo que hablaremos acá: el fútbol y nuestros clubes.

Soy una persona joven, no viví los años noventa, pero he leído muchísimos relatos de camaradas del bulla contando sus recuerdos sobre cómo se vivía el fútbol en aquella época en los colegios, liceos y universidades. El día lunes, la fecha del campeonato que se había jugado el fin de semana, era uno de los temas más comentados en la sala de clases y recreos (acompañado de la tradicional pichanga). La semana previa a un clásico era sinónimo de discusiones, apuestas y, al día siguiente del encuentro, las y los hinchas del cuadro perdedor debían bancarse las burlas del rival, pero con las ganas de que llegase pronto el próximo clásico para poder “vengarse”.

Hoy en día ocurre todo lo contrario. La mayoría de las niñas, niños y jóvenes cada vez tienen menos interés por el fútbol y muchos de los que lo tienen, se sienten más identificados con los equipos europeos que dominan en sus respectivas ligas, en desmedro de cualquier cuadro nacional. La semana previa a un clásico pasa prácticamente inadvertida. ¿A qué se debe esto? Además de la difícil situación actual, en la cual la hiperconectividad y la sociedad del espectáculo configuran el ocio de niños y niñas, hay algo aún más nefasto: el fútbol moderno.

Hoy, el fútbol se ha transformado en un negocio para un determinado grupo de personajes. Quienes están alejados completamente de nuestro mundo de hinchas piensan que siempre ha sido así, desconociendo en absoluto el rol social que cumplían los clubes en Chile hasta hace no muchos años atrás. Creen que las sociedades anónimas, los inversionistas y los jeques siempre han sido lo “normal”.

Entonces, si personas adultas poseen este pensamiento erróneo, si las sociedades anónimas están normalizadas en el discurso de los medios de comunicación, un niño, niña o joven que ha crecido en esta nefasta etapa del deporte tanto nacional como mundial, no entiende que hay alternativas a este fútbol donde el que tiene más acciones es el que manda y los hinchas no tenemos ni voz ni voto. Donde a un equipo que posee historia y tradición, llegan y le cambian tanto el escudo como los colores de su camiseta. O lo que comúnmente se ve desde hace muchos años en Europa, que llega alguien y compra un club para toda su eternidad, como si fuera un automóvil.

Entonces, ese niño, niña o joven debe pensar, en condiciones de resultados mediocres como los actuales, “para que me voy a ser hincha de un equipo si no me pertenece”. Eso es, precisamente, lo que hay que cambiar. Los clubes deben volver a sus verdaderos y únicos dueños, sus hinchas, para tener participación en lo que amamos y para que las nuevas generaciones sientan a sus equipos como suyos.

El fútbol son sus hinchas. La “U” es su gente.

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