Cannabis Medicinal

Nuestra Cruzada

Luego de recorrer todos los caminos, haber golpeado todas las puertas, intentado con todos los tratamientos convencionales posibles, conocimos la cannabis medicinal.

La cannabis aún es vista como una droga, pero para muches de nosotres también es considerada una medicina, esa medicina no convencional, esa, quizás, última esperanza de hacer más llevadera una enfermedad, esa esperanza de paliar el dolor y disminuir las convulsiones. Muchas veces, situaciones desesperadas tienden a tomar medidas desesperadas para su solución.

Este es un tema que paulatinamente se apodera de la discusión pública en una sociedad más empoderada e informada. Por ello, ha crecido el porcentaje de pacientes de enfermedades invalidantes que ha optado por estos tratamientos.

Existe una gran falta de educación sobre este tratamiento, ya que socialmente sigue siendo un tabú para cierta población que aún ve la marihuana como una droga. Si bien, el sobreconsumo de ésta se puede llegar a efectos no esperados -como todo medicamento-, muchos consumidores del aceite de cannabis -tratamiento más utilizado- han comprobado cómo la utilización de esta medicina ha tenido efectos inesperados, una mejoría que no habían experimentado con el uso de medicina convencional. Por lo demás, hace falta una mayor cultura del estudio práctico para conocer y trabajar mejor sus componentes y así poder abarcar a una mayor población de pacientes en Chile.

Se han logrado avances en cuanto al autocultivo de cannabis bajo la ley 20.000, no  sancionando su práctica siempre y cuando sea bajo el umbral de “consumo personal exclusivo y próximo en el tiempo”, no requiriendo autorización del SAG para este fin.

Gracias a nuestra naturaleza tenemos el poder de sanarnos a nosotros mismos. Esperamos que la discusión se enriquezca, pues cualquier medida debe venir de la mano con resguardos legales y, obviamente, sociales. Tomando las palabras de la Fundación Daya: “lo que debemos probar es que somos autocultivadores. El motivo es suyo, nadie se lo puede cuestionar, usted puede cultivar por el motivo que usted estime conveniente mientras no se trate de traficar, comercializar, lucrar o causar daño a otros”.

Tenemos derecho a cultivar nuestra propia medicina. Necesitamos seguir avanzando a paso firme en el uso medicinal, educando e informando tanto a la población general como al cuerpo médico.

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