Hipocresía

Nuestra Cruzada

El domingo 18 de octubre se conmemoró un año del estallido social en Chile, por lo que las convocatorias fueron muchas. La concentración principal fue en la Plaza de la Dignidad, donde se dejaron los pies en la calle estando ad portas de un plebiscito para decidir si redactamos una nueva constitución.

Como era de esperarse, la gente explotó. El confinamiento y la calidad de vida que tenemos en el contexto de pandemia que estamos viviendo, nos tienen con más rabia e impotencia. Esto dejó como resultado el incendio de la parroquia institucional de los pacos; todes pudimos ver cómo era consumida y caía encendida. La Iglesia Católica, los medios y el alcalde, casi en cadena nacional, lloraban por un edificio porque ahí guardaban muy buenos recuerdos y que Dios, Jesús y la virgen María deben estar muy enojados con la quema de éste.

Ese mismo día, a manos de la policía criminal, murió Aníbal Villarroel, un joven de 26 años, en la población La Victoria, en la comuna de Pedro Aguirre Cerda. Y nadie dijo nada.

La hipocresía del creyente nos da asco. Es increíble la capacidad de apuntar con el dedo y restarle importancia a la vida de las personas, pero para defender fetos, son los primeros haciendo escándalo queriendo entrometerse en nuestra cuerpa. Callan violaciones y esperan hasta que el papa diga la última palabra, mientras que las víctimas superan traumas y situaciones horribles a causa de las humillaciones y bajezas que hacen los curas, quienes a su vez se cubren entre ellos y, cuando les preguntan, hacen como que no supieran nada.

Este domingo 25 será el plebiscito y esperamos que la impunidad con la que operan Carabineros y la Iglesia en general, sea una de las cosas que queden atrás y que no se vuelvan a repetir porque duele cuando el pastor pide el diezmo en una iglesia a la que asiste gente pobre, y sabiendo la situación precaria en la que viven las personas, les exigen la plata con la que ellos se enriquecen. Da rabia que la violencia con la que opera Carabineros siempre sea justificada y que no se encuentren a los violadores y abusadores que están y que estuvieron en la institución todos estos años.

No quedará en el olvido la muerte de Aníbal, porque nosotres no olvidamos y no podemos hacer como que no pasa nada, como lo hace el resto de la escena chilena. Esos mismos a quienes les dolió la quema del Metro, los torniquetes, los paraderos de las micros, pero que llevan años ignorando la carencia que existe en las poblaciones, la pobreza, el abandono de adultos mayores, el infierno que se vive en el Sename, la violencia que se ha ejercido hacia las mujeres toda la vida, la educación precaria que hay en las poblaciones, la diferencia salarial vergonzosa. Porque la pobreza la encasillan, la clasifican y se dan el gusto de juzgar quién es un pobre digno.

La rabia, la pena y la desigualdad comenzarán a irse este domingo. El proceso será largo, pero sabemos que saldremos victoriosas.

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