No le crea a Lavín

Nuestra Cruzada

Hay un recuerdo de esos que quedan clavados en la memoria y se remonta a cuando se exhibió el documental del Opus Dei en Chile. Una de las escenas que más quedó grabada fue la de Lavín contando, con mucho ahínco, que la máxima penitencia que su corriente religiosa le exigía en las semanas, era dejar de tomar Coca Cola. Se como una burla. Sobre todo considerando desde dónde habla Lavín.

Si su máximo sacrificio es dejar de tomar Coca Cola, ¿qué más se puede esperar de él en un cargo de representación popular?

Lavín ha sido en los últimos meses el regalón de la oligarquía mediática. No hay matinal ni noticiario en el que no haya aparecido y no por ser alcalde de Las Condes, actual cargo que desempeña, sino por ser, a todas luces, el candidato presidencial de la derecha chilena. Sí, leyeron bien: DERECHA.

Lavín es uno de los Chicago Boys, grupo que instauró, gracias a la dictadura, el modelo neoliberal que nos rige hasta hoy. ¿Cómo se compatibiliza eso con la socialdemocracia, la que se basa, entre otras, en seguridad social, negociación colectiva por rama y sistema tributario progresivo?

Lavín fue parte y defensor de la dictadura. Participó del famoso encuentro de la juventud en Chacarillas, escribió un libro apoyando el sistema económico impuesto a sangre y fuego, y fue designado durante este período como decano de la facultad de Ciencias Económicas en la Universidad de Concepción. ¿Cómo se compatibiliza eso con una socialdemocracia?

Lavín, como ministro de Educación del primer gobierno de Piñera, fue obligado a vender su parte en la Universidad del Desarrollo, de la que es fundador, por incompatibilidad. ¿En serio un socialdemócrata fundaría una de las universidades más elitistas de su país?

Lavín es un hombre sumamente inteligente. Un camaleón. Busca mostrarse diferente porque sabe que lo que él es realmente no representa a nuestro país, sobre todo post estallido del 18-0. Los medios masivos de comunicación se prestan para ese camuflaje perfecto que hace al hablar de cada tema que se les pueda ocurrir.

Pero ojo, la única difusión que se merece este personaje debe ser al recordar quién es de verdad, en su más puro color UDI. Porque nuestros muertos no lo fueron para que sigan gobernando una vez más quienes los mataron o fueron cómplices de sus asesinatos. Nos basta con el actual gobierno de Piñera.

Nunca olviden que el fascista, aunque se vista de socialdemócrata, facho se queda.

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