12 de octubre de 1492: el inicio del saqueo en Abya Yala

Nuestra Cruzada

Para comenzar esta columna, debemos destacar que la conceptualización del término raza utilizado para señalar lo ocurrido aquel 12 de octubre hace ya seis siglos, fue una victoria de aquellos que provenían del primer mundo a “salvar” a Abya Yala de la barbarie. Cuando Cristóbal Colón y su tripulación fueron enviados por la Corona española a realizar la exploración por este curioso cuarto continente, se comenzó a categorizar los distintos tipos de personas con los cuales esta expedición se iba encontrando. Aquí tiene lugar la ciencia de la época, aplicando métodos que sentarían las bases de una especie de darwinismo social a todo aquello que los ojos de Colón intentaban clasificar y ordenar para luego dar informes al Imperio Europeo. Es así como surgieron análisis raciales vinculados a los diversos territorios de lo que hoy se conoce por América, distinguiendo por colores aquellas pieles más oscuras, otras rojizas y así un sinfín de adjetivos que siguen permeando en nuestra sociedad incluso en términos peyorativos.

El punto de inflexión se encuentra cuando se decide comenzar a conmemorar esta fecha como un triunfo, siendo que la historia no oficial nos viene dando luces de que eso no ocurrió de una forma pacífica ni mucho menos agradable. Así, se levanta la siguiente afirmación: AMÉRICA NO FUE DESCUBIERTA, AQUÍ YA HABÍAN OTRAS GENTES, CON SUS PROPIAS CULTURAS Y MODOS DE VIDA, LO QUE SE INICIÓ AQUEL 12 DE OCTUBRE FUE UNA MATANZA SISTEMÁTICA EN CONTRA DE LA POBLACIÓN INDÍGENA, instaurando de esta forma un modelo político y económico en el que el control está en manos de unxs pocxs, los que ejercen, a través de las instituciones, poder social, intentando poner “un orden” que sólo beneficia a una clase dominante y que oprime a aquellxs sujetxs que han sido privadxs, incluso, de contar sus propias historias.

En esta fecha, como agrupación feminista y de izquierda, recordamos a nuestras ancestras que fueron violadas por el wingka y su sed de imponer soberanía. También a nuestros hermanos indígenas, quienes hasta el día de hoy siguen luchando por la autodeterminación y autoafirmación, combatiendo al capital en todos y cada uno de sus territorios, siendo ellxs lxs principales protectores de la flora y fauna a nivel mundial.

La invitación es, entonces, a volver a nuestras raíces y, con aquella sangre guerrera que nos ha dado la ñukemapu, seguir de pie luchando contra los invasores y su saqueo imperial, que en pleno siglo XXI están disfrazados de democracia, como Trump o Bolsonaro, quienes lo único que buscan es volver a un estado imperial de dominación en el que ellos sigan teniendo el control de los mal llamados “recursos naturales”. Insistiendo en lo expuesto en las primeras líneas, no hay nada que celebrar: a seis siglos, nos siguen matando y nos quieren exterminar por defender la libertad de esta tierra que nos ha sido prestada.

¡Amulepe taiñ weichan!

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