El 15 de agosto, Wanderers es más que 90 minutos

Por Carolina Cabello Escudero, socióloga de la Universidad Valparaíso e investigadora del Centro de Estudios Socioculturales del deporte (CESDE). Socia de Santiago Wanderers, futbolista amateur, comentarista radial, educadora popular y gestora cultural.

Con la idea de que otro fútbol es posible, Carolina desarrolla su trabajo práctico y teórico en diferentes instituciones, medios de comunicación y organizaciones cuestionando el fútbol de mercado y el machismo dentro del deporte.

Felices 127 años de wanderinidad.

Cada 15 de agosto, Santiago Wanderers de Valparaíso, el club de fútbol profesional más antiguo de Chile, está de cumpleaños. Este 2019 la decana institución verde celebra 127 años, acumulando una historia riquísima de tres siglos, a lo largo de la cual se han ido construyendo y configurando identidades, imaginarios, mitos, tradiciones y distintos elementos que son parte importante de la memoria social y la cultura de Valparaíso.

Y es que el fútbol, gracias a su masiva apropiación cultural, es terreno fértil para analizar las tramas sociales que se dan en la ciudad. Por ello, indagar en su historia es también estudiar y comprender la cultura urbana porteña; Santiago Wanderers como símbolo de Valparaíso tiene mucho que enseñarnos.

En este sentido, celebrar el aniversario -el año nuevo caturro- se ha convertido en una tradición, una característica cultural que se ha mantenido presente a lo largo de los siglos en la construcción del club desde un sentido vivido e imaginado.

1913, diario La Unión.

Las primeras evidencias nos sitúan en 1913 cuando el diario La Unión publica un pequeño texto sobre “la fiesta del sábado”, dando cuenta de lo movida y bohemia que era la celebración del aniversario en las primeras décadas del siglo XX. Pero eso no es todo: en 1914 aparece un reportaje en el diario Lo Sport sobre la celebración del aniversario en el tradicional y popular Fundo Las Pataguas de Quilpué, lo cual da cuenta de que las celebraciones también incluían paseos y actividades durante el día, integrando a la familia, la niñez y las mujeres.

1914, diario Los Sports.

Las actividades realizadas también eran variadas e integrales, puesto que no se centraban exclusivamente en lo deportivo. En 1913 se celebraron elecciones de directorio, mientras que el reportaje del 22º aniversario del club incluye acciones sociales como un almuerzo comunitario con los niños del fundo.

Una tradición que se mantiene hasta la actualidad es la premiación a los socios y socias con mayor antigüedad. De acuerdo al historiador Gonzalo Serrano, en 1908 se le entregó una medalla de oro a Arturo Acuña por sus 15 años de acción continua en el club. Acuña fue fundador y jugador de Santiago Wanderers y además formó parte de la primera selección chilena. Mayor información se encuentra en el libro escrito por Serrano junto a Rodrigo Moreno “Santiago Wanderers, una historia de tres siglos”, libro oficial del club que se publicó como parte de la celebración de los 120 años el 2012 y que es otra muestra de la variedad de formas de llevar a cabo las celebraciones.

Avanzamos en los años y nos encontramos con que en 1967 se publicó en El Mercurio de Valparaíso un especial por los 75 años de Santiago Wanderers, mostrando la importancia que mantuvo la fecha a lo largo de la historia. “Anclado en el corazón porteño” versa el póster oficial de las celebraciones de aquel año, reforzando la relación del club con la ciudad y el puerto. En esta época, las celebraciones incluían recepciones oficiales para los socios y socias en la sede del club -la emblemática y desaparecida sede de calle Lira-, elección de reina de belleza, partidos amistosos y una congregación nocturna para esperar las 00 horas del 15 de agosto con fuegos de artificio y carnaval. En los registros, a pesar de que la presencia es mayoritariamente masculina, se pueden apreciar niños y mujeres, dando cuenta del sentido colectivo e inclusivo con el cual se fue configurando a lo largo de los años la wanderinidad.

1967, póster oficial celebración.

La wanderinidad, esa identidad porteña de resistencia y fidelidad, que quienes la sienten la viven a tope. Ese lazo social que nos une por amar a una institución y pertenecer con ello a una comunidad, vivida e imaginada, que nos hace ser parte de un nosotros y que se refuerza año tras año con sus diferentes manifestaciones. La wanderinidad se encuentra impregnada en los porteños y porteñas. Es parte de la cultura popular y urbana de la ciudad.

1967, especial El Mercurio de Valparaíso.

Imposible no recordar como manifestación de la wanderinidad en la actualidad, la caravana en el mar que organizó la barra Los Panzers en 2018, donde cientos de hinchas con sus camisetas puestas se subieron a botes porteños y recorrieron la bahía, llenando de colores y alegría la historia popular de Valparaíso, dándole una continuidad histórica a la tradición de esperar las 00 horas del 15 de agosto con las amistades, cantando con la mano en la camiseta el himno de la institución, que de campeonatos sabe poco, pero de costumbres, arraigos, identidad y pasión, muchísimo.

Y es que las celebraciones del aniversario han estado también marcadas por las malas campañas deportivas del Decano. Cuando Wanderers cumplió 99 años, muy cerca del Centenario, debía enfrentarse en el estadio de Playa Ancha a Cobresal por el campeonato. Fue el mismo 15 de agosto. El partido no tuvo los resultados esperados: Wanderers terminó perdiendo 5-0 en una presentación espantosa. De hecho, el Centenario estuvo marcado por los malos resultados deportivos, época en la cual incluso se corrió el riesgo de caer a la tercera división. El presente del club era sombrío y se veía con mucho temor su futuro, sensación que marcaría el aniversario, puesto que en plena fiesta celebrada en el Club Alemán de Valparaíso, el entonces presidente, Juan Carlos Cisternas, señaló dolido: “Valparaíso ve indiferente la agonía de Wanderers”. Así también lo sintieron otros personajes futboleros emblemáticos como Julio Martínez, quien con motivo del centenario brindó el histórico discurso donde señala que “los únicos que pueden salvar a Wanderers, son los porteños, nadie más”, quedando grabado en la historia del club y reforzando su relación con la ciudad.

2018, Lanchada Panzers. Awante.cl

Al mensaje respondió el gremio autobusero, quienes, a pesar de controlar jurídicamente una corporación y club social y deportivo, no fueron capaces de realizar un llamado a asamblea de socios y socias en 9 años, integrando en el club social estrategias de gestión empresarial con pésimos resultados. El endeudamiento y no pago de imposiciones a jugadores y funcionarios durante años son evidencia de aquello.

A pesar de ello, hacia fuera el club seguía siendo un club social y deportivo, por lo que la fecha del aniversario se debía continuar celebrando en comunidad. De esta manera, durante de la década del 90`y 2000` se continuaron consolidando ciertas actividades como la tradicional misa del 15 de agosto, la ceremonia de premiación de socios y una celebración artístico musical en el parque Italia para celebrar junto a toda la comunidad de Valparaíso. Las celebraciones incluían actividades nocturnas el 14 y diurnas durante el 15, tal como a principios del siglo XX.

Sin embargo, desde la llegada de la Sociedad Anónima a Wanderers, la tradicional celebración popular del 15 de agosto ha sido coartada. La concesionaria ha definido qué instancia se califica como oficial y cuáles no, privilegiando las actividades conmemoracionales diurnas y privadas, que requieren exclusiva invitación, alejándose de las bases, de lo popular, de la wanderinidad. De hecho, una de las mayores críticas que desde distintos ámbitos se le han realizado a las Sociedades Anónimas en el fútbol chileno es su desvinculación con las bases, la fragmentación que tienen con la gente y, ¿cómo no?, si han privatizado y lucrado con algo que es colectivo, con nuestra pasión.

No obstante, el club es su gente, por lo que durante las últimas décadas distintas agrupaciones ligadas a Wanderers comenzaron a organizar sus propios aniversarios. De esta manera, la Corporación Santiago Wanderers, la barra Raúl Sánchez, la barra Oficial, la barra Los Panzers, el piño Kilómetro cero de Santiago y el grupo Eseane, entre otros, han logrado llenar la vacante que por esencia no puede llenar una empresa.

Las estrategias de marketing empresarial de la Sociedad Anónima wanderina señalan que importan mucho los números, pero poco los significados, puesto que para paliar su vacío natural de wanderinidad han optado por realizar todo un mes de aniversario, 31 días para organizar actividades mayoritariamente privadas y exclusivas.

En 2019, llama la atención que entre tanta conmemoración no exista ninguna actividad con la rama femenina “profesional” del club. Las Decanas disputan el campeonato oficial femenino de la ANFP representando a la marca de la S.A. desde 2008 sin obtener nada a cambio. Un gesto mínimo de respeto habría sido incorporarlas con alguna actividad en el mes aniversario, pero la SA opta por invisibilizarlas y excluirlas como parte activa de la conformación del club. Habría sido un buen gesto que las conmemoraran, por ejemplo, haciendo entrega de camisetas oficiales; las mujeres que defienden la camiseta de Santiago Wanderers continúan disputando partidos oficiales con la indumentaria sobrante del masculino. También habría sido bueno promocionarlas, abrirles espacio organizando un partido preliminar de mujeres en al menos 1 de los 3 partidos oficiales que jugará el primer equipo por el campeonato de la Primera B durante agosto en el estadio Elías Figueroa Brander de Playa Ancha.

De lo que sí se ha preocupado la SA es de aumentar sus negocios. Este mes de agosto, la concesionaria ha dispuesto la apertura de una nueva tienda en el mall Paseo Ross de la avenida Argentina en Valparaíso y una nueva tienda virtual para llegar con el merchandising y los productos oficiales a todo el mundo. La wanderinidad traspasa fronteras, transformándose en un valor agregado para los negocios de la Sociedad Anónima, demostrando que sus intereses económicos y de consumo son contrarios a los intereses culturales y simbólicos que mueven a su gente.

A lo largo de los años queda en evidencia entonces que el 15 de agosto es el día de la comunidad wanderina. Un día para renovar votos, reforzar el compromiso, el lazo con el club y su gente, además de vivir en comunidad la pasión de la wanderinidad. La fiesta popular ahora está liderada por la renovada Corporación Santiago Wanderers, quienes desde hace años intentan agrupar a socios, socias e hinchas para defender los intereses del pueblo wanderino y hacer viva la experiencia popular de la wanderinidad.

Cada 15 de agosto se hace realidad el proverbio que dice que Wanderers es más que 90 minutos, tejiéndose año tras año un cordón invisible que nos une con nuestro pasado, el cual nos permite reflexionar sobre las prácticas actuales, sus intereses ocultos e identificar las claves con las que estamos construyendo -o tal vez fragmentando a través del consumo- un club que es nuestro. De nosotras y nosotros wanderinos depende. Nuestro deber es significar nuestras tradiciones donde la comunidad es la protagonista.

Feliz aniversario, felices 127 años de wanderinidad.

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