Sobre el falso folclore y su machismo evidente

Nuestra Cruzada

El lenguaje construye realidades y en los estadios no estamos ajenas a esto. Cada vez que se acerca un nuevo partido de alta importancia, se comienza a hablar de la “paternidad” que tiene un equipo frente a su rival. Con esto, los propios hinchas y la prensa hacen alusión a la superioridad de un equipo por sobre otro.

Para muchos, esto es parte de la jerga popular utilizada por años en el fútbol, pero si vamos más allá, ¿es superioridad la paternidad? Esta supuesta supremacía tiene que ver con la construcción del patriarcado, de una figura dominante y que tiene el poder. Es por eso que, cuando queremos hacer referencia a que un equipo es mejor o superior a otro, se utilizan frases en género masculino como los Leones, el Cacique o los Cruzados haciendo referencia a Universidad de Chile, Colo Colo y Universidad Católica respectivamente. En este sentido, el uso de este lenguaje hace alusión de supremacía frente al adversario. Es tal la relación de la figura masculina asociada a la superioridad que hoy se asume como natural cualquier concepto asociado a ello. Pero, ¿qué pasa cuando queremos denostar al rival? Ahí el panorama cambia por completo: lo masculino se invisibiliza y aparecen términos como las madres, zorras, monjas, etc. Sin duda, estas expresiones son parte del lenguaje sexista y violento que queremos erradicar. No se puede normalizar que lo femenino sea sinónimo de inferioridad y que los cánticos en los cuales alentamos al club de nuestros amores avalen la cultura de la violación. Muchos hinchas intentan defender estos conceptos disfrazados de folclore, cuando, por donde se le mire, es machismo puro.

No es coherente, cantar ”te juro por mi madre nunca te vamos a abandonar” y al mismo tiempo, como medio de burla, utilizar la misma palabra “madre” para atacar al rival. Sabemos que este es un problema que se encuentra lamentablemente tan arraigado en la cultura del fútbol que es un proceso que se debe transformar día a día. Es tarea de todas y todos erradicar este tipo de conductas. Será un trabajo arduo, pero estamos seguras que en algún momento veremos los resultados. La clave es el trabajo en equipo entre los y las hinchas, jugadores, jugadoras y los clubes deportivos.

Esta será la única manera de derribar estos conceptos, pero también es tarea de la prensa, quienes, al ser comunicadores sociales, tienen la responsabilidad de utilizar expresiones acordes, estar a la altura y dejar fuera los sexismos y el lenguaje machista normalizado que actualmente utiliza y que finalmente contribuye a perpetuar estas prácticas en nuestros espacios.

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