Un año más de lucha por la igualdad

Nuestra Cruzada

Este miércoles se conmemora un año más del día del trabajador y bajo esa premisa reflexionamos desde Nuestra Cruzada sobre cómo es el contexto que las mujeres debemos enfrentar diariamente en el ambiente laboral.

Jay algunas mujeres posicionadas en cargos de alta responsabilidad y yendo muy lejos, alcanzando puestos que históricamente estaban reservados para hombres. A pesar de eso, lamentablemente la desigualdad está latente y sigue siendo más grande que nuestros avances. Según el último informe de la OCDE, en Chile la diferencia entre mediana salarial entre hombres y mujeres por el mismo trabajo es de un 21,1%, casi siete puntos más bajo que el promedio de brecha salarial de otros países OCDE, el que llega al 14,3%.

Para nosotras es mucho más complejo encontrar trabajo y, además, tenemos que enfrentar diferentes obstáculos según las distintas etapas de la vida. Al estar recién egresadas de la educación superior, la primera barrera es que nos encontramos en edad fértil, lo que constituye un riesgo. En etapas de adultez y maternidad, las empresas descartan a las mujeres porque en caso de enfermarse sus hijos, las madres generalmente se ausentan para su cuidado. Las mujeres más adultas son consideradas como más enfermizas y la proximidad a la jubilación no es conveniente para la empresa. En resumen, no nos quieren trabajando en ningún momento de nuestra vida.

A diario no solo tenemos que enfrentar el hecho de ganar menos o tener cargos de menor responsabilidad que nuestros compañeros, sino que también nos vemos expuestas a ser víctimas de episodios de acoso por parte de jefes o colegas que tienden a confundir o sobrepasar nuestros límites personales creyéndose nuestros dueños y realizando acciones poco éticas e incluso de índole sexual.

Sumado a todo lo anterior, debemos convivir a diario con bromas y comentarios machistas, sexistas y violentos que muchas veces se normalizan con la justificación de generar un buen “clima laboral”, logrando únicamente que el espacio donde se permanece la mayor cantidad de horas en el día se convierta en un lugar nada grato y bastante hostil.

Es así como, entonces, nos proponemos conmemorar este 1 de mayo de una manera distinta. Las aspiraciones de ascenso dan paso a una mirada horizontal y solidaria hacia todas las compañeras, sobre todo hacia aquellas que siguen siendo víctimas de violencia y desigualdad.

Exigimos y merecemos igualdad laboral, con sueldos dignos y equitativos; exigimos puestos de trabajos de iguales condiciones y funciones que nuestros colegas; exigimos la misma cantidad de oportunidades laborales que los hombres; exigimos respeto por nuestro cuerpo y valoración por nuestro desempeño. Exigimos que el trabajo sea un espacio de crecimiento para las mujeres y no de menoscabo, porque de eso ya tenemos demasiado.

Sigamos construyendo juntas el futuro que merecen las niñas y mujeres trabajadoras de hoy.

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