Everton: se vende club

Imagen de la última marcha convocada por la coordinadora Recuperemos Everton

Se dio a conocer hace poco la compra total de las acciones de Everton de Viña del Mar por parte del Grupo Pachuca mexicano. La compra fue por el 97.19% de las acciones y lo que sucedió esta semana fue el último pago adeudado al grupo empresarial presidido por Antonio Bloise por el total de sus acciones acordado en 2016. El restante 3% se reparte entre Lecce SPA, Inversiones Italia Ltda., accionistas minoritarios y la disuelta Corporación Deportiva Everton (que tiene un simbólico 0.01%). (*)

El grupo Pachuca, que hoy controla prácticamente el 100% del club a perpetuidad, ha sido acusado de fraude al fisco y asociaciones indebidas con gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), partido que presentó la candidatura del expresidente Enrique Peña Nieto. Además de Everton y el Pachuca mexicano, el grupo tiene también la propiedad de los equipos León, de Coyotes de Tlaxcala y de Mineros de Zacatecas en México, así como influencias sobre el Oviedo español y Talleres de Córdoba de Argentina. Es prácticamente un imperio futbolístico.

Se había dicho antes que el Grupo Pachuca entró en Everton en 2016. Lo que se ha visto en estos dos años de manejo mexicano es la llegada de varios jugadores de ese país a “reforzar” al equipo viñamarino. Estos son en su mayoría jóvenes que vienen a ganar experiencia para que luego de un corto plazo puedan regresar a los clubes más importantes del grupo (Pachuca o León), o ser vendidos para generarle utilidades a esta transnacional del fútbol. Para los jugadores mexicanos que llegan a Viña del Mar, estos préstamos son prácticamente unas vacaciones pagadas y, como generalidad, no se toman su estadía en el equipo chileno demasiado en serio. Al final, sin el respeto por el hincha en ningún aspecto -ni de jugadores ni de la dirigencia que los ve como una especie de laboratorio-, la historia y tradiciones del club se minimizan al uso del nombre y sus colores. Y ni siquiera eso puede darse por seguro, ya que con el dominio total pueden realizarse todo tipo de modificaciones amparadas bajo una supuesta oportunidad de negocio.

Así se conocerá de ahora en más a Everton de Viña del Mar

Sin afán de buscar culpabilidades, una mayor organización de parte de los hinchas de Everton pudo haber retrasado o incluso impedido lo que hoy estamos lamentando. Quizá la última acción en contra de la actual dirigencia fue una marcha organizada en la ciudad a raíz de la nula comunicación entre la dirigencia mexicana y los hinchas. Lo claro es que no hay interés por parte de los directivos del Grupo Pachuca en generar lazos con el grupo social de hinchas más allá de lo que pueda significar ganar o perder campeonatos. Esto va en la línea de la neoliberalización de los deportes, en las que éstos solo son vistos como un espectáculo y no como una actividad social, pluralista, transversal y democrática.

Parece lejano cuando se habla de la necesidad de articulación de los hinchas para poder preservar la historia y cultura de sus clubes, de sus tradiciones y de sus espacios. Pero la arremetida del capitalismo es global y esto hace que el el problema sea también de todos. Así lo han entendido otras organizaciones que han apoyado a los hinchas de Everton al mostrar su rechazo ante esta situación, como por ejemplo la Asociación de Hinchas Azules, grupo de hinchas de la ‘U’ que buscan recuperar el club a través de los socios. También hubo palabras de respaldo desde el Movimiento Quince de Agosto, que nace de los hinchas de Santiago Wanderers, el máximo rival de Everton y con el que mantienen uno de los clásicos más importantes del fútbol chileno.

La venta de Everton marca un precedente: nos dice que los clubes, sus historias, sus hinchas y trabajadores pueden ser propiedad de pocos; que que ningún club está a salvo, y que dejar que cada uno pelee su batalla no siempre es producente. Pareciera, entonces, que la mejor manera de hacer frente al avance capitalista es uniendo voluntades en torno a una causa común que haga frente al enemigo común.

(*) Datos entregados por la sociedad anónima a la Superintendencia de Valores y Seguros en su memoria anual de 2017.

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