Valparaíso y Wanderers contra TPS

Expresión popular vista en una marcha en Valparaíso

El ingreso de capitales ha corrompido la esencia del deporte, que era, en un principio, la búsqueda de la competencia a través de la organización socioterritorial. Lo que en algún momento fueron desafíos entre espacios representados por habitantes, se convirtió en un negocio que, además, tiene -o cree poder tener- capacidades de moldeo de comportamiento social. La importancia que se le ha dado desde el poder político y económico nos lleva, por tanto, a eventos como las quiebras de los clubes profesionales de fútbol y su conversión casi obligatoria a sociedades anónimas deportivas, con lo que el devenir de los equipos no estaba directamente en manos de sus territorios de origen, sino que de los financistas.

Previo a las quiebras y conversión a empresas, los clubes también tenían relaciones con el poder económico. En particular, con los auspicios de grandes empresas que entregaban dinero a los clubes para poder lucir su nombre en la camiseta. No se pretende obviar que dichos auspicios también tenían un componente político, pero la organización de club -y, por tanto, el territorio de origen- tenía derecho a decisión sobre si aceptar o rechazar un trato por las razones que estimara conveniente. Existía cierto contrapeso en ese entonces que hoy ya no existe.


Foto extraída de la página de Facebook del Movimiento 15 de agosto

El caso de Santiago Wanderers es ejemplificador. Es el club insigne de Valparaíso y, por tanto, esencialmente popular. Hoy es manejado por una sociedad anónima, como muchos otros clubes, y el auspiciador principal de la camiseta es TPS (Terminal Pacífico Sur de Valparaíso). TPS ha mantenido sistemáticamente a sus trabajadores -eventuales y contratados- en la precariedad laboral y ha hecho oídos sordos a la justificada huelga que se mantuvo más de un mes. En este sentido, las declaraciones en que von Appen calificaba los créditos ofrecidos a los trabajadores como “un regalo” no pueden ser calificadas de otra forma que no sea violentas. No obstante, si Santiago Wanderers tuviera que jugar un partido mañana, debería llevar el logo de TPS en grande estampado en el pecho. Dado que no existe institucionalidad de hinchas para hacer valer su derecho como pueblo, como habitantes del territorio, se pueden tomar otras medidas desde la organización popular, como la que llevó a cabo el Movimiento 15 de agosto, agrupación de hinchas de Santiago Wanderers, el pasado jueves 20 de diciembre. Decenas de hinchas se acercaron a un stand ubicado en la Plaza Victoria donde compañeros del Movimiento los ayudaron a quitarle el logo de TPS a sus camisetas. Este acto político muestra el rechazo de una cantidad importante de gente al fútbol de mercado y a las empresas transnacionales que creen tener el derecho a modificar para su conveniencia la esencia de los espacios. Es, además, un ejemplo de cómo las comunidades pueden combatir la concentración de poderes desde fuera.

También es un ejemplo más de que la línea divisoria entre el fútbol, la política y la gente es mucho más difusa de lo que nos quieren hacer creer. Y que, evidentemente, el fútbol no son solo veintidós personas pateando una pelota.

Foto extraída de la página de Facebook del Movimiento 15 de agosto

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